PARA LLEVAR
Todos muchas veces hemos ido a un restaurant, comemos algo rico, que muchas veces ansiamos degustar, pero sencillamente no nos cupo (no era para nosotros), pero tampoco queremos dejarlo, entonces aparece la frase cotidiana ¿por favor me lo coloca para llevar?
Se trata te postergar el placer para luego, para cuando nos quepa, algunas veces para el día siguiente, para otro momento, cuando las condiciones se den para terminar ese rico plato.
Así mismo ocurren muchas cosas en nuestra vida, simplemente no era el momento para consumir todo, tenemos que postergarlo por diversas razones para después.
No es pecado, ni un fallo, simplemente ya estamos llenos o pues las circunstancias no se dieron.
A veces incluso por más placer que nos den ciertas situaciones tenemos que dejarlas para después, no es procrastinación, no, es que debemos tener todas las condiciones para que ocurran.
NO era el momento, así de simple, tenemos que esperar que la vida se de a nuestro favor, claro que podemos propiciar desde nuestra fuerza voluntad, responsabilidad, ganas y más, pero aja ¿y si no era pa’ mi ahorita?
Nos toca por más que queremos lograr que es el momento adecuado, la gente dice en el argot cotidiano “lo que está en la iglesia va pal cura” nada más cierto que ello.
Yo enriquecería este párrafo anterior para ilustrarlo por la fuerza divina que Dios tiene su plan mágico, con escoyos, caminos tortuosos y huecos, que nos parecen injustos, pero no podemos retorcer el destino, porque a veces en serio se escapa de nuestras manos, más allá de nuestras ganas y preparación o gusticos.
Es entonces cuando aparece la POSTERGACION, ¿Me lo pones para llevar? Lo consumimos cuando todo se desde el ideal para que pase y lo disfrutaremos, no importa cuánto tiempo pase, si es genuinamente para nosotros lo gozaremos.
VIVAMOS EL HOY, sin daños a terceros, cuando sea solo para nosotros. Cuando nuestro estomago esté listo para comerlo, ese pedido mágico que pedimos para llevar.
#Nodgard
#13/06/2026

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